La mordida abierta es una de las consultas más frecuentes cuando una persona nota que no consigue cerrar la boca por completo o que los dientes no encajan como deberían. En estos casos de mordida abierta, suele quedar un espacio entre los dientes al morder, lo que puede convertirse en un problema estético y también en una fuente real de problemas de masticación.
La mordida abierta puede presentarse como abierta anterior (cuando el espacio está delante) o abierta posterior (cuando el espacio está atrás). Y algo importante: abierta depende fundamentalmente de la causa que la origina, del crecimiento y de cómo están los huesos maxilares. Por eso no existe un único plan para todos. El objetivo es corregir la mordida abierta con un enfoque personalizado que mejore función y estética dental.
En Ester Rodríguez Clínica Dental (Salamanca), analizamos cada caso con detalle y te explicamos con claridad cómo se puede corregir una mordida abierta, qué opciones hay y cómo sería el proceso para llevar a cabo un tratamiento efectivo.

La mordida abierta es una maloclusión en la que, al cerrar, los dientes no contactan correctamente. En lugar de encajar, queda un espacio que impide una mordida estable.
La mordida abierta afecta a la alineación de los dientes y al equilibrio de la mordida. En muchas ocasiones, los incisivos superiores no contactan con los inferiores, lo que altera la función y puede favorecer hábitos compensatorios. Además, al no existir un cierre adecuado, algunas personas fuerzan la mandíbula o la posición de la lengua para intentar morder, y eso puede influir en la articulación temporomandibular.
La abierta anterior es la más común: al morder, los dientes de delante no contactan. La mordida abierta posterior se da cuando el problema está en los sectores traseros, y puede generar dificultades importantes al masticar. En ambos casos, se requiere diagnóstico preciso para saber qué está pasando y cómo ayudar a corregir el problema.
Entender la causa es fundamental porque el tratamiento se diseña en base a ella. Como decíamos, la mordida abierta depende fundamentalmente del origen del problema y de la etapa de crecimiento del paciente.
Hábitos como chuparse el dedo o el uso prolongado del chupete pueden empujar los dientes y alterar el desarrollo. En niños, actuar a tiempo es clave para reconducir el patrón y ayudar a corregir la mordida antes de que se consolide.
El desarrollo y el crecimiento de los huesos maxilares influyen mucho. Cuando el problema es esquelético, es decir, relacionado con la estructura del hueso, la mordida puede ser más compleja y requerir un plan más largo o combinado, especialmente en casos más severos de mordida.
La genética también influye. Hay familias con predisposición a determinados patrones faciales o de mordida. Por eso, aunque el paciente haya tenido buena higiene y hábitos, puede aparecer el problema igualmente.
No es solo estética. La mordida abierta puede afectar a la función diaria y a la salud de la boca a largo plazo.
El síntoma más típico son los problemas de masticación. Si la mordida no cierra, el alimento no se tritura igual y el paciente tiende a masticar de forma compensatoria, a veces cargando más un lado.
En muchos casos, el espacio dental afecta a la pronunciación de ciertos sonidos, especialmente si la lengua se coloca en posiciones poco adecuadas para compensar la falta de contacto.
Cuando no hay una mordida estable, algunas piezas reciben más carga que otras. Con el tiempo, puede aparecer desgaste irregular, sensibilidad o sobrecarga muscular. También puede influir en la articulación temporomandibular, sobre todo si existe tensión o mala distribución de fuerzas.
Aquí viene lo importante: sí se puede tratar, pero el método cambia según edad, causa y severidad. El plan para corregir la mordida abierta debe ser individual y realista.
En niños, los aparatos de ortodoncia interceptiva son muy útiles porque permiten actuar durante el crecimiento. El objetivo es reconducir hábitos, guiar el desarrollo y crear un entorno favorable para que los dientes encajen mejor. En esta etapa se puede conseguir un cambio notable y evitar problemas mayores en el futuro.
En adolescentes y en edad adulta, la base del tratamiento suele ser un tratamiento de ortodoncia. Se puede hacer con brackets o con alineadores transparentes, según el caso. Los alineadores son una opción estética, pero requieren constancia. Los brackets permiten un control muy preciso, especialmente en casos complejos.
En la mordida abierta en adultos, el enfoque depende de si la causa es dental o esquelética. En algunos pacientes, la ortodoncia es suficiente y es efectiva para corregir la mordida. En otros, sobre todo en casos más severos de mordida, puede ser necesario un abordaje más completo, siempre tras diagnóstico.
El diagnóstico es lo que marca el éxito. Hay que valorar la mordida, la posición de dientes, el patrón de crecimiento, la estructura de los huesos maxilares y la función. Con esa información, se define el plan para corregir una mordida abierta de forma segura y estable.
En nuestra clínica en Salamanca planteamos el tratamiento con un enfoque completo: diagnóstico, planificación y seguimiento para que el resultado sea estable y funcional.
Realizamos un estudio para analizar la mordida, la alineación, la estética y la función. Evaluamos también si hay signos de sobrecarga muscular o implicación de la articulación temporomandibular, porque eso influye en el plan.
Cada paciente tiene una historia distinta. Diseñamos un plan realista, con objetivos claros y una estrategia para corregir la mordida abierta. En algunos casos, se combina la ortodoncia con otras soluciones para recuperar función y estética. Por ejemplo, si hay ausencias dentales o necesidad protésica, se puede valorar un plan con rehabilitación e incluso implantes de carga inmediata en casos seleccionados, siempre dentro de un enfoque global de salud oral.
El seguimiento es imprescindible para que el tratamiento avance según lo previsto. Durante el proceso controlamos la evolución, ajustamos el plan y explicamos qué cambios son normales y qué cuidados mantener. Y después del tratamiento, planificamos la retención para evitar recaídas.
Sí. La abierta en adultos se puede tratar. La clave es diagnosticar si el origen es dental o esquelético. En muchos pacientes con mordida abierta, la ortodoncia es suficiente y es efectiva para corregir la mordida. En casos muy marcados, puede requerirse un plan más complejo.
Depende del caso. Si te preguntas cuánto tiempo tarda en cerrar, la respuesta varía según severidad, edad y tipo de tratamiento. En general, los casos de mordida abierta leves se corrigen antes que los casos mas severos de mordida. El tiempo exacto se estima tras el estudio y la planificación.
Puede, sobre todo si la causa no se controla (hábitos, postura lingual, falta de retención). Por eso el seguimiento y la retención después del tratamiento son parte del éxito.
Si notas que tus dientes no encajan, que no puedes cerrar la boca por completo, que hay espacio entre los dientes o que tienes problemas de masticación, merece la pena valorarlo. La mordida abierta se puede tratar y, cuanto antes se diagnostique, más fácil suele ser el camino.
Si crees que puedes tener una mordida abierta, te recomendamos pedir cita en Ester Rodríguez Clínica Dental en Salamanca. Valoraremos tu caso, te explicaremos cómo ayudar a corregir la mordida, qué opciones de tratamiento de ortodoncia existen (con brackets o alineadores transparentes) y cuál es el plan más adecuado para corregir la mordida abierta con seguridad, función y una sonrisa que también se vea bien.